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"A Seabiscuit lo montaron millones de desheredados de la vida"

  • Foto del escritor: Carolo López-Quesada
    Carolo López-Quesada
  • hace 11 horas
  • 1 Min. de lectura

La imagen es de una belleza inusitada: la llegada de Seabiscuit y su entrenador, Tom Smith, tras 3.000 millas de viaje para llegar a correr el gran desafío, mano a mano, contra War Admiral, todo un “triplecoronado”.

Seabiscuit, el caballo de Charles Howard, venció a War Admiral en el Pimlico Race Course, con 100.000 dólares en premios, el 1 de noviembre de 1.938.

El “caballo del pueblo”, Seabiscuit, el plena depresión económica en Estados Unidos, hizo que se al Pimplico Race Course aparecieran actores, políticos, personalidades de la sociedad, deportistas…

Dicen que el Presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, tenía a la hora de la carrera una reunión de su gabinete, y la interrumpió durante unos minutos para escuchar la retransmisión radiofónica, al igual que unos cuarenta millones de norteamericanos.

Decían los cronistas de la época que: “War Admiral era un aristócrata, mientras que Seabiscuit era un obrero del mundo del turf. Su triunfo ante el gigante triplecoronado hizo que los norteamericanos, abatidos por la gran depresión económica, encontraran un rayo de esperanza para ganar la gran batalla al hambre, la tristeza y la falta de esperanza.

A Seabiscuit no le montó George Woolf, lo montaron millones de desheredaos de la vida, por lo que así era más fácil ganar”.

La imagen de hoy es verdaderamente bella.

Carolo López-Quesada

 

 
 
 

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