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Un rato de conversación con Paul Darragh y Sönke Sönksen en Dublín

  • Foto del escritor: Carolo López-Quesada
    Carolo López-Quesada
  • hace 23 horas
  • 1 min de lectura

 

Sönke Sönksen fue un estupendo jinete germano, personalidad dentro del mundo ecuestre alemán, que montando a Kwept ganó una medalla de plata olímpica por equipos en Montreal 76, además de ser Campeón de Europa por equipos en Múnich 75 y medalla de bronce individual en el mismo campeonato.

Treas su retirada ejerció en algunos momentos como jefe de equipo de Alemania, y en muchas ocasiones acudió al CSIO de Dublín como jefe del team-germano.

Un año estábamos por la noche en el bar del hotel tomado una copa Paul Darragh y yo,  apareció por el bar Sönke Sönksen, y Paul le invitó a tomar algo con nosotros.

La verdad es que era un hombre tremendamente correcto y educado, y estuvimos un rato charlando de caballos. Fue muy interesante, la verdad.

Nos contó historias de su caballo más famoso, Kwept, un caballo irlandés hijo de Nordlys (el padre de Ambassador), y entre las anécdotas que nos contó hubo una que me hizo gracia.

Decía Sönke que “cuando empecé a montar al caballo, era bastante personal, no le gustaba mucho que le sometiese. Ya cuando estuvo unos años conmigo iba aceptando cada día más mis instrucciones, pero las aceptaba físicamente, porque mentalmente no tenía ninguna intención de hacerme caso. Era un poco alma libre”.

Paul le dijo: “Claro, era irlandés”.

Carolo López-Quesada

 
 
 

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